Nueve de cada diez empresas de todo el mundo tienen ahora al menos una mujer en sus equipos de dirección. Si bien el número de mujeres en puestos de liderazgo ha aumentado, quedan dudas sobre el impacto de la pandemia de COVID-19 en las mujeres, en particular madres trabajadoras.

 

Lunes 08 de marzo de 2021.- De acuerdo con el reporte anual de mujeres directivas de Grant Thornton International, que recoge información de más de 10 mil compañías en 29 países, el número de mujeres que ocupan puestos de alta dirección en las empresas ha alcanzado el 31% a nivel mundial a pesar de la pandemia de COVID-19 que afecta a las economías de todo el mundo.

“Superar globalmente el 30% de mujeres en puestos directivos es un hito importante, pero no el objetivo final. Aquellas empresas realmente interesadas en obtener los beneficios de un mejor equilibrio de género necesitan continuar tomando medidas para permitir que las mujeres hagan realidad sus ambiciones”, comenta Carlos Muñoz Saravia, líder de Grant Thornton Chile.

Según las investigaciones, superar esta cifra también es la representación mínima necesaria para cambiar los procesos de toma de decisiones. En tal sentido, resulta alentador el aumento observado en la proporción de mujeres líderes, considerando que la cifra mundial se mantuvo persistentemente estancada en un 29% durante los anteriores estudios. Es más, cuando en 2004 Grant Thornton comenzó a informar sobre el número de mujeres en puestos de alta dirección, la proporción era apenas del 19%.

Hoy, nueve de cada diez empresas de todo el mundo tienen al menos una mujer en sus equipos de dirección; en 2017 la cifra era de dos tercios. Además, un 26% de los cargos de dirección general y CEOs son desempeñados por mujeres.  

Otro hallazgo alentador es que existe un mayor número de mujeres en puestos ejecutivos senior en comparación al año pasado, con una proporción de directoras ejecutivas que subió de 6% a 26%, mientras que las directoras de finanzas subieron de 6% a 36% y las directoras de operaciones aumentaron de 4% a 22%. En contraste, en RR.HH. se redujo ligeramente a 38% (-2 puntos porcentuales en relación a 2020).

 

A no bajar la guardia

A pesar de todo, el impacto de la pandemia de COVID-19 en el mercado laboral femenino tiene aristas menos positivas. “Los datos de la ONU muestran que, antes de la pandemia, las mujeres realizaban tres veces más tareas domésticas no remuneradas que los hombres, y la evidencia creciente indica que el COVID-19 solo está aumentando esta disparidad. Aparte, está sumando responsabilidades adicionales de cuidado infantil y educación en el hogar mientras las escuelas están cerradas”, señala Dayán Guzmán, gerente de marketing y comunicaciones de Grant Thornton Chile.

De hecho, la Cepal ha informado que la emergencia sanitaria causó un retroceso de más de una década en la participación laboral de las mujeres en América Latina y el Caribe. En Chile, ComunidadMujer indica que el 88% de las mujeres que perdieron su empleo acabaron fuera de la fuerza laboral y no estaban optando por buscar trabajo, versus un 73% de los hombres en esa situación.

“Romper la barrera del 30% en los puestos de liderazgo es claramente un progreso, pero es un avance que puede perderse. Hay que esforzarse por ayudar a las mujeres a ganar confianza, permitirles desempeñar roles de mayor importancia dentro de la organización”, agrega Guzmán.

La mirada, al corto plazo, nos revela efectos contrapuestos, pero en el largo plazo se esperan más beneficios que efectos negativos. De hecho, en el estudio, más de dos tercios (69%) de los encuestados está de acuerdo que en sus organizaciones las nuevas prácticas laborales que son resultado de la pandemia a largo plazo beneficiarán las trayectorias profesionales de las mujeres.