
En el marco del Evento Cyber Privacy 360, organizado por la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile, nuestro Socio Líder de Tech, Roberto Jara expuso sobre un tema clave para las organizaciones: la resiliencia empresarial como eje estratégico para operar, adaptarse y prosperar en un entorno cada vez más incierto.
Como compañía, estamos abordando estos temas en instituciones financieras, grandes empresas y organizaciones reguladas, destacó que las compañías hoy ya no enfrentan un ambiente únicamente volátil, sino un mundo frágil, ansioso, no lineal e incomprensible; “cada día es más difícil administrar las compañías y adaptarse a cambios que aparecen sin previo aviso”.
Sobre este escenario, explicó que la resiliencia dejó de ser un concepto difuso para transformarse en una disciplina obligatoria, impulsada tanto por los riesgos emergentes como por nuevas normativas internacionales, como ISO 22301, ISO 22316, BS 65000 y regulaciones como DORA en Europa, que están comenzando a influir directamente en América Latina.
Uno de los conceptos centrales de su exposición fue la distinción entre resiliencia operacional, lo más técnico, caro y estructural, y resiliencia organizacional, asociada a liderazgo, cultura, adaptabilidad y toma de decisiones. Con la metáfora del barco, nuestro experto señaló que la resiliencia operacional es el casco que evita que el agua entre cuando llega la tormenta, mientras que la resiliencia organizacional es el capitán que decide cómo navegar hacia adelante cuando el plan inicial ya no es viable.
“La pregunta clave siempre es la misma: ¿cómo seguimos funcionando cuando todo falla? La resiliencia no es solo recuperarnos; es aprender, transformarnos y salir fortalecidos”, afirmó Roberto Jara.
Para Roberto, la resiliencia operacional se sustenta en pilares conocidos: tecnología, cadena de suministro, instalaciones y personas críticas, mientras la resiliencia organizacional exige liderazgo ágil, conciencia situacional y una cultura adaptativa capaz de aprender del error y evolucionar tras cada crisis. “Las organizaciones ya no pueden quedarse solo en la continuidad del negocio; necesitan incorporar una visión de largo plazo que les permita adelantarse a los escenarios, incluso a aquellos improbables”.
Esta resiliencia será uno de los pilares que definirá la competitividad en los próximos años. Las organizaciones deberán adoptar marcos internacionales, invertir en capacidades de continuidad, desarrollar liderazgo consciente y, sobre todo, construir culturas capaces de aprender y adaptarse rápidamente. “Ese es el estándar al que debemos aspirar”.
Ciclo en 5 etapas
Grant Thornton presentó también su metodología de gestión basada en un ciclo de la resiliencia de cinco etapas que integra las dimensiones operacionales y estratégicas.
- Anticipar riesgos emergentes mediante análisis de tendencias, gestión de cisnes negros y ejercicios de escenarios.
- Luego avanza hacia proteger, endurecer sistemas, eliminar puntos únicos de falla y diversificar proveedores.
- Abordar la capacidad de responder a crisis con roles predefinidos, comités de crisis y comunicación transparente basada en hechos.
- Recuperar, esta etapa tiene como eje los tiempos críticos de operación (RTO), la protección de datos (RPO) y los planes de retorno a la normalidad.
- Finalmente, la fase de evolución apunta a la transformación organizacional, el aprendizaje sin culpa, la ingeniería del caos y la innovación derivada de cada interrupción significativa.
“En Chile, incluso las organizaciones más grandes rara vez superan el nivel 3,5 de madurez en una escala de 1 a 5. Esto revela que aún estamos en un camino inicial para alcanzar verdaderos estándares de antifragilidad”, indicó Roberto Jara.
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